Esta es mi historia y, sinceramente, desearía que fuese solo mía, porque no le deseo a nadie sufrir así. Pero, lamentablemente, también es la historia de millones de chicas más que, sin entender por qué, se miran al espejo y odian lo que ven. Todas estamos en la misma es un camino de ida al amor propio del que te estuviste privando toda tu vida. Una vez que te sacás la venda de los ojos, no hay forma de volver a ponértela.
No importa si sos flaca; si sos gorda; si sos rellenita, bajita, altísima. Todas tenemos eso que nos atormenta y no nos deja terminar de ser nosotras mismas (y a veces ni siquiera empezar a serlo).
Todas tenemos esa parte nuestra que, si fuese por nosotras, extirparíamos en este momento sin dudarlo. Cada vez que hay que pedir un deseo, deseamos cambiarla.
Y quiero decirte algo que quizás haga que tires este libro a la basura en este mismo momento: en estas páginas no vas a encontrar cómo librarte de esa parte tuya. No vas a encontrar tips para ser más esto, o menos aquello. A lo largo de este recorrido, vamos a tener la dura tarea de mirar de frente a nuestros peores miedos y abrazarlos con todo el amor que sabemos dar. Abrazarlos con tanto amor que ni siquiera nos vamos a poder reconocer. Abrazarlos con tanto amor que eso que tanto odiamos se sumerja bien dentro de nosotras y, sin querer, nos estemos abrazando a nosotras mismas, porque, cuando dejemos ir a nuestro ideal, retornarán las ganas de volver a vivir

