Diversos enfoques terapéuticos han considerado el arte como uno de los componentes centrales del cuidado de la salud desde comienzos del siglo xx. Lo característico de las perspectivas contemporáneas sobre arte y salud seguramente sea la importancia concedida a su empleo en programas de salud integral a diferentes escalas, y a la evaluación de sus efectos.
Este libro relata cómo se pueden integrar las miradas de artistas y psicólogos en torno al uso de las artes visuales para promover el bienestar de las personas. Se centra en dos ámbitos de trabajo con artistas, relacionados ambos con la experiencia en investigación de la autora: el papel del arte en la mejora del bienestar y la calidad de vida de las personas con enfermedad de Alzheimer u otras demencias, y las artes visuales como herramienta para humanizar los hospitales pediátricos.
