Noche cerrada en Nueva York.
Mientras la multitud duerme, los amantes de la vida nocturna despiertan y se reúnen en los santuarios de la frivolidad y la diversión. Entre ellos, una mujer atractiva y sensual, enfundada en un vestido negro ajustado y de escote audaz, medias con costura, zapatos de tacos muy altos y ninguna alhaja, salvo una fina cadena en la muñeca izquierda, que luce una inscripción con letras doradas: "¿Por qué no?"
"¿Por qué no?", se preguntan también los hombres que encuentra a su paso, tentados por una apariencia que es toda una invitación y una promesa.
Seguros y confiados, esos hombres piensan que por una noche podrán hallar el amor.
No sospechan que, en realidad, tienen una cita con la muerte.
