Jim Layton, un periodista de Los Angeles Bulletin, va a entrevistar a King, que a través del programa que lleva su nombre hace afluir millones a las manos de productores, casas discográficas, anunciantes... Un trabajo más y casi de rutina, pero en él no sólo será testigo de excepción de una tragedia sino que encontrará y perderá el amor. La pelirroja secretaria del apuesto King, un hombre por el que suspiran millares de jovencitas, demuestra una confianza hacía su jefe que trasluce en su ocultamiento de una historia que sólo ellos consideran muy secreta. Pero cuando la entrevista se va a realizar y el periodista abre la puerta del estudio sólo encuentra un cadávers el idolo de las televidentes tiene un pico para hielo clavado en el pecho. Y en ese momento empezará a saberse la verdadera vida del gran King, y Jim el periodista nunca más podrá apartar de su vida esa muerte y alguna otra aún más dolorosa para él.
Aparecerá una mujer oculta, una relación que trascendía la simpleza y se había convertido en una pasión obsesiva, y sobre todo cantidades de talones en pago de atenciones, dirigidos a directores de compañías, periodistas. El periodista y la viuda se enamorarán pero si bien la muerte no podía afectar ese amor sí en cambio tal vez una confesión, una evidencia, pondría fin a sus deseos.
Entre los pasillos de la emisora donde Jim la vio por primera vez y su casa de campo en la que el locutor ocultaba su matrimonio y por lo tanto a su esposa, mediaría otro escenario devastador: el servicio fúnebre por la víctima sería recordado durante toda la vida por los asistentes. De él saldría un disparo que retumbaría luego en la soledad de una casa aislada, una carta que acompañaría para siempre a un hombre que tenía su conciencia intacta pero su corazón destrozado.
